Y es qué después de la cena en la que todos nos llenamos como vacas burras de lo bueno que estaba todo empezó la odisea, y no de Ulises precisamente!! olé.
Como siempre, al principio cantábamos con vergüenza y flojito, pero como suele ocurrir, al final estábamos todos súper emocionados. Bueno, emocionados de vivir lo estamos siempre.




















