Nunca he entendido mucho la fascinación por nuestra cultura y/o gastronomía. Y no me malinterpretéis, mis feroces pensadores.
Yo como parte activa y ingrediente principal de esta nuestra cultura, creador de ella al misma tiempo, así como todos y cada uno de vosotros, modificándola y adaptándola al paso de eso llamada tiempo, estoy orgulloso de nosotros y de nuestra forma de ser.
Nuestra historia me parece más que nada despreciable, deleznable, y sobretodo bochornosa, pero no reniego de ella. Hoy somos lo que somos gracias a lo que hemos pasado, y hemos vivido. Ella es la que nos ha transformado en lo que somos hoy en día, y pienso que absolutamente la mayoría de españoles somos gente buena y de buen corazón. Como colectivo, estoy orgulloso de la sociedad que formamos.
Y es que como ya se sabe, no nos representan. Y todo lo mal que pueda estar ocurriendo en España, no es mas que un reflejo de ellos mismos, una minoría capaz de ensuciar y avergonzar a toda una sociedad.
Si, es verdad, estoy orgulloso de nosotros, de nuestra cultura, de nuestras tradiciones, de algunas más que otras por supuesto, y de nuestra gastronomía. Pero tan espectacular es que millones de personas en el mundo nos visitan año tras año, y siguen enamorándose una y otra vez de nosotros? La paella esta buena. Muy buena, sobretodo la de tu abuelo, o la de tu abuela. Pero vamos a ver, tan tan tan buena? Las Sevillanas, por ejemplo. Vale, es un baile bonito, supongo, pero tan bonito como para que haya escuelas incluso en Japón? Esta es una pregunta que siempre me ha rondado la cabeza. En serio el resto del mundo me conoce por las sevillanas?
Nunca lo he entendido la verdad. Pero la verdad que algo tendremos, algo que enamora a medio mundo, algo que hace que casi 60 millones de persones nos visiten cada año, algo que nos convierte en el cuarto destino mundial, que no cuesta leerlo ni tampoco decirlo, pero hablamos que somos los cuartos en una lista que recoge a un planeta entero con 7000 millones de humanos poblándolo al libre albedrío en ocasiones. Algo extraño e indescifrable tendremos cuando un programa de televisión alemana hace un vídeo dedicado a la Paella Valenciana, un vídeo bochornoso y entrañable a la par.
Yo la verdad no lo entiendo, y mira que lo pienso veces, y mas veces, pero no le encuentro ninguna explicación lógica a este fanatismo hacia nuestro país.
Será el clima, no lo sé. Lo que si sé, es que no podría estar más orgulloso de formar parte del país con más sentido del humor.
Pues solo nosotros, somos capaces de enviar a Chikilicuatre a Eurovisión, y descojonarnos en la cara de toda Europa.
Esto, y el rumor de Ricky Martin en Sorpresa Sorpresa, nos sitúa en lo alto como sociedad. En cuanto a humor, somos insuperables. Y el humor, como la paella: como en Valencia, en ningún sitio.