De momento tengo que advertir que tengo miedo, porque hasta ahora cada juves ha ido superándose por el siguiente...y si la cosa sigue a este ritmo, no quiero imaginarme lo espatikuliganosos que pueden llegar a ser los jueves de final de curso. O peor aún, de después de exámenes.
Lugar: nuestro piso. Participantes: Raul, Alba, Lara y yo. Situación: una botella de Lambrusco y dos de ron, 16 horas de música sin pausa, y burrera. Mucha burrera.Resumiendo: como siempre empezamos a hablar, los 4 sentados como personas civilizadas y poco a poco nos levantámos de nuestras catapulgéticas posiciones para transfomar nuestro tan bien decorado comedor en un estupendo Karaoke. El micro? el palo de la fregona.
Pero no, ahí no queda la cosa. La cosa tuvo su punto álgido en Mercadona, los 4 disfrazados y después a medianoche, comiendo patatas fritas y espaguetis como vacas burras locas. Fue todo tan gintupetubalicaditiko que aún lo estoy asimilando.
Momento a destacar: no hay un momento especial. Todo en si es destacable.
Y ahora pues nada, a ver que nos depara el futuro, aunque tal vez Ochoa pueda ayudarnos, ya que el solito esta aprendiendo y enseñándonos el idioma del futuro.
Arsiputiense makalatuyupi (nos vemos).





















