Por fin tuvo lugar el reencuentro mas esperado por los dioses más míticos del firmamento, el de Najwa y Pearl. Esta vez el lugar no era Ibiza, si no Benidorm, pero en un festival más grande que los que se metían Kurt Cobain y Courtney Love en sus breves años de enamoramiento...si, os hablo como ya sabéis del Neptunalia. Esa fiesta que nuestros amigos del Matinée tuvieron el placer de montarnos en Aqua Natura.
Pues después de currar como perras desnudas, y de beber sin parar en el parking del Neptunalia hasta casi las 4 de la madrugada, Najpearl, que asi es como nos llamamos cuando estas dos mentes privilegiadas nos unimos, entramos al recinto.Bailes y más bailes es lo que allí dentro nos pegamos. Bailes y meadas. Meadas dentro de la piscina, y meadas fuera de la piscina mientras bailábamos. Y es que uno no se puede permitir el lujo de perderse un buen subidón solo por dar rienda suelta a sus instintos más primarios.
Por cierto, que alguien nos robó las camisetas tan cachondas que llevábamos...si, nos sentó muy mal, y ese fue el motivo por el que me puse a mear en medio de todos, para que al bailar como un loco todos quedaran salpicados. Pero luego llegamos a la deducción que la envidia que siente el populacho mortal por poder llegar a esos límites de efemeridad suprema a los que Najpearl llegamos, es tal que si por ellos fuera nos robarían hasta nuestros estilizados cerebros.
Vamos, que nos vamos...que nos pegamos un festival de los que marcan un hito en la historia. Pero no todo había llegado a su fin. El destino nos sorprendió al día siguiente cuando así de repente, y casi sin quererlo llegamos al éxtasis sensorial en las tierras de Valencia, pero todo eso ya lo contaré en otro post-it.
Y lengüetazos eróticos también nos dimos un rato. Todo sea dicho.
Por cierto, que alguien nos robó las camisetas tan cachondas que llevábamos...si, nos sentó muy mal, y ese fue el motivo por el que me puse a mear en medio de todos, para que al bailar como un loco todos quedaran salpicados. Pero luego llegamos a la deducción que la envidia que siente el populacho mortal por poder llegar a esos límites de efemeridad suprema a los que Najpearl llegamos, es tal que si por ellos fuera nos robarían hasta nuestros estilizados cerebros.
Vamos, que nos vamos...que nos pegamos un festival de los que marcan un hito en la historia. Pero no todo había llegado a su fin. El destino nos sorprendió al día siguiente cuando así de repente, y casi sin quererlo llegamos al éxtasis sensorial en las tierras de Valencia, pero todo eso ya lo contaré en otro post-it.Y como siempre os recuerdo: ser felices, porque al fin y al cabo todo es más fácil de lo que parece.
2 comentarios:
un orgullo ser portada de tu chiquiweb, y encantada de ser quien soy estando contigo...
jo crec q vos deguen de furtar les camises algun seguidor de la xiki!!!
si si q va nar asta bendiorm pa voret i tindre algo teu!
tq enano meón!!
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