martes, febrero 26, 2013

Todos somos arte.

De pequeño quería ser pintor. La verdad que se me daba muy bien, pues solo hay que ver este dibujo que hice con tan solo doce años. A mi la verdad que me fascina bastante que un niño de doce años, pudiera hacer un dibujo así. Pero no se porqué, con los años lo fui dejando, hasta que dejé de dibujar por completo.
A mi el sistema me jodío bien jodido, porque vamos, si la sociedad, familía, colegio y demas instituciones observan que un niño es  bueno algo, porque no cojerlo y estimularlo en función de sus habilidades? Ese es el paso para una nueva sociedad de felicidad, estimular y formar a los niños en aquello que destaquen.
El caso, es que a mi no me estimuló ni el tato, porque los chorros de las piscinas, esos que tiran agua a tanta presión, no cuentan como estímulo. Al menos como estímulo psicológico.




Pero aunque aquella afición desapareciera,  de vez en cuando, y sin previo aviso aparece como por arte de magia. Es lo que yo llamo la inspiración.
Estas un día mirando por la ventana, respirando el aire que nos ofrece el Mediterráneo  o estas trabajando, o duchándote, o puede que incluso que hasta haciendo el pino puente, cuando de repente te aparece una imagen en la cabeza. Una idea de que como quedaría esa pared pintada así, o que dibujo quedaría bien en aquel rincón.
La imagen se te queda grabada en la mente, y se transforma en una obsesión.
Obsesión, que no te te puedes quitar hasta que ves plasmada esa imagen de tu cerebro a la vida real.



Eso mismo me pasa a mí. Por suerte, todas las imagenes que seguro me envía algún que otro ser de otro planeta, y se quedan plasmadas en mi cerebro, son fáciles de realizar, o cuando no imágenes, retos que son fáciles de alcanzar...
Pero últimamente, me encuentro muy conectado con nuestros vecinos galáctico, porque la inspiración no para de venirme. Tengo el cerebro artísticamente activado.
Lo mejor que puede hacer el hombre, es realizar, llevar a cabo esas imágenes que les proporciona su universo, porque al conseguirlo, se esta más cerca de alcanzar la felicidad.
Si es que la felicidad es realmente un estado que se pueda llegar a alcanzar.


Porque realmente, nadie sabe que es la felicidad. Es simplemente una palabra que intenta describir un estado de ánimo tan complejo que resulta totalmente incomprensible. Es como intentar describir la palabra amor, o intentar escribir las sensaciones de un orgasmo.
De ahí nace la necesidad de crear metáforas, porque hay sensaciones, pensamientos, sentimientos, incapaces de describir. O puede que no, pero la verdad que esta deducción me ha quedado perfecta, asi que seguro que es verídica.


Al expresar nuestro arte, nos expresamos a nosotros mismos. Y creérme, futuros niños y jóvenes que poblaréis el planeta tierra en el futuro, que expresarse uno mismo es lo mejor que podéis hacer, simplemente busca aquello que te hace volar, que te dibuja una sonrisa al hacerlo...escribir, pintar, cocinar, fábricar cosas, cantar, bailar. Porque todos tenemos un arte que mostrar.
Somos arte. Somos, artistas.

lunes, febrero 25, 2013

El arte de inventar.


Si empezamos a pensar que es la mente, uno se puede volver loco. Miles y miles de pensamientos intentando sobreponerse uno sobre otro otro, intentando hacerse oír todos a la vez.
A veces, yo me quedo en silencio e intento escuchar a todos y cada uno de mis pensamientos, pero la verdad es que resulta totalmente agotador. Lo malo, es que uno no decide que pensamiento va a poder con el resto, y cuando menos te lo esperas, te aparece un pensamiento que igual que puede ser la bomba, puede ser un pensamiento totalmente inútil.

Ayer, tuve un pensamiento que me dejó trastornado y me dislocó todas mis fantásticas neuronas. De repente tuve una genial idea. Solo que a los segundos me di cuenta que esta  genuina idea , ya la había tenido alguien años atrás.  Me sentí un poco frustrado  pero entendí una cosa primordial. Todos los inventos, se hacen para facilitar la vida de las personas. O lo que es lo mismo, siempre según mis deducciones ancestrales, claro esta, para convertir a la población humana en una raza totalmente sedentaria. No importa lo que inventes, si con tu invento no restas aunque sea el minino esfuerzo físico o mental a la población, no triunfará.

Volvía de trabajar. Después de subirme a la moto iba completamente congelado  No importa cuantas chaquetas, cazadoras, bufandas y guantes me ponga. Nada es suficiente para mi cuerpo. Si hace frío , hace frío, y es algo con lo que nunca podré luchar.  Así que subí a casa que parecía un muñeco de nieve.
Empecé a quitarme la ropa, para quedarme totalmente desnudo, y ponerme ese pijama tan suave que tengo, y que calentaría hasta el mismísimo Jack Dawson. Trágica víctima del Titanic, como todos sabéis. Y una vez me calenté, me metí al baño y me puse a lavarme los dientes.


Pues me los lavé con tanto énfasis  que no solo movía el brazo  o la muñeca para realizar dicha limpieza bucal, si no que movía todo el cuerpo al ritmo del cepillado. No es que me pusiera a bailar en se momento, si no que el movimiento del brazo era tan frenético que mi cuerpo se convirtió en una maraca. El caso, es que cuando acabé de cepillarme los dientes, estaba cansadísimo. Y pensé, como podría hacer para lavarme los dientes sin cansarme.
Lo mismito tuvo que pensar alguien años atrás, cuando se inventó el cepillo eléctrico. Porque que no os engañen, el cepillo eléctrico no se inventó para hacer una mejor limpieza mejor, tal y como rezan los anuncios. No.
El cepillo surgió de la idea de realizar una tarea tan común como la de cepillarse los dientes sin el mínimo esfuerzo.

Después me acosté, y no sé si estaba más preocupado por el hecho de no saber que inventar que todavía no esté inventado, o por el sofoco que cogí después de cepillarme los dientes.
Si, necesito hacer algo de deporte.


miércoles, febrero 20, 2013

La barba.

Hace dos días me rapé la cabeza, bueno me la raparon, porqué las veces que lo he hecho yo solo, digamos que no se ha quedado muy uniforme. Me raparon la cabeza y me dejé la barba, bastante larga por cierto.
Ayer, fue mi día libre, y decidí pasarlo en la nueva casa de una muy buena amiga mía, y actual madre de ese fantástico perro llamado Jason. El plan fue simple, pasar el día en el sofá, hablando y contando historias diversas acompañados de cerveza y otras sustancias no aptas para todos los públicos. Hablo de caramelos de menta, claro.
El caso, es que entre ataques de risa, y desvariaciones mentales múltiples, la cerveza hacía de las suyas y me tuve que levantar a mear.
Fui al baño, hice mis necesidades, y al lavarme las manos me mire al espejo, y pensé lo realmente guapo que estaba con esa barba. Si hubiera podido, me hubiera besado a mi mismo.


Y de nuevo, me puse a pensar. 
Los hombres de este corrupto planeta que nos acoge desinteresadamente y del cual no tenemos otro propósito que destruir, deberían llevar barba todos y cada uno de ellos. La barba, es nuestra seña de identidad. No hay dos barbas iguales. Es lo que nos diferencia de las mujeres.
Aparte de los órganos sexuales, y los obvios rasgos masculinos y femeninos que tienen unos y otros, el resto de nuesta anatomía se basa en los mismos componentes. Tenemos dos ojos, dos brazos, 20 dedos entre los de las manos y los pies, una lengua, una boca, y porque no decirlo, tenemos el mismo orificio ahí donde acaba la espalda, que tantos buenos momentos nos hace pasar cuando alguien se tira un pedo y tanta risa provoca al personal.
Porque otra cosa no, pero graciosos, los pedos son un rato.
Sobretodo los míos, que suenan tan fuerte, y huelen tan bien.

Hay mil tipos de barba, mil formas de llevarla, larga corta, recortada, con patillas, sin patillas, con bigote o sin él, con perilla. Hombre del mundo, busca cual te queda mejor y llévala.
Nunca he entendido porque en muchos trabajos que he estado, me han obligado a afeitarme. No tiene ningún sentido. Voy a trabajar mejor sin mi barba? En mi caso, es como quedarme desnudo y pierdo un poco la confianza en mi mismo. Mi barba es mi seña, si me la quitas es como dejar calva a una mujer, no sé, porque nunca he estado en el cerebro de una mujer, pero supongo que debe ser una putada que te rapen, no?

Y vosotros, pequeños pensadores que pululáis sin ton ni son por la globosfera, que pensáis?  Barba, si o no?

AH! Obviamente, el de la foto no soy yo, pero no me apetecía hacerme una foto, así que recurrí al siempre recurrente, valga la redundancia, google.

martes, febrero 19, 2013

Alvaro. El pensador.

Hace unos días, tuvo lugar el famoso día de San Valentín. Y como ocurre con casi cada mínimo acontecimiento que vivo, me puse a pensar.
Siempre he sido muy crítico con estas flechas claves, inventadas por el capitalismo, pero esta vez, puede que por estar enamorado, he visto un nuevo punto de vista.  Y es que con estas fechas, nos acórdamos de esa persona que tanto queremos, y nos gusta recórdarselo. Ya sea el día de San Valentín, o el día de la madre o el del padre, es la escusa para decir, eso, que aunque ya sepamos de antemano, nos olvidamos de decir mas a menudo. Decir, te quiero.
Supongo que la mente es una lucha continua entre la parte racional, y la irracional. La racional sale de la cabeza, y la segunda del corazón. Y supongo que en el momento que me di cuenta de esto, mi parte irracional ganó la batalla. El corazón, aniquiló y enterró al cerebro.
De repente me sentía super feliz, y me sentí super orgulloso de ser un ser humano. Porque una especie, como la nuestra, con la capacidad de crear y generar tanto amor, y tantas cosas positivas, me parece lo más.

Pero solo fue un espejismo. Al día siguiente, la parte racional se armó de valor y le planto cara al corazón.
Caí en la cuenta de porque nos cuesta tanto el decir te quiero, y el de demostrar nuestros verdaderos sentimientos. Y es que al estar tan inmersos en el cuento de que nuestro objetivo en la vida es ganar dinero y mas dinero, para tener una casa grande, un coche bonito y así ser mejor que tu vecino, nos olvidamos de la cosa mas importante, ser feliz.
Pues para ser felices, no necesitamos cobrar miles y miles de euros al mes, si no sentirnos realizados con nuestro trabajo. Al fin y al cabo, el lujo no es nada más, que un mal sustitutivo de una vocación frustrada.
Lo que debemos hacer todos, es hacer las cosas por vocación,  y disfrutar con aquello que hacemos, con el fin de ser felices, y no con el de sacarle el mayor partido economico.

Y ya que vivimos dentro de este sistema, se aprovecha de él mismo, y crea acontecimientos como el de estas fechas, para obtener los mayores beneficios. Con este argumento, mi parte racional desmontó a la irracional. Y de nuevo, me sentí enfadado y decepcionado con la raza humana.

En mi caso, sigo buscando cual es mi vocación, mientras lucho diaramente por intentar salir de este sistema, al tiempo que cada vez me siento más adentrado en él, y más difícil se me hacer salir.
Pero no, creo que si que la encontré. Por que creo, y tengo claro, que lo que mejor se me da hacer, es pensar. Pensar y analizar todo lo que me rodea, y plantearme el porque de todo. No sé como explicarlo, pero estoy tan seguro que mis pensamientos son la descripción de la mente humana, que me veo impotente al no saber como transmitirle a la humanidad entera que tengo el saber completo en mis manos. Si pudiera entrar en la mente de toda la población humana  durante unos minutos, estoy seguro que nacería un mundo mejor, y que solo asi encontraremos la felicidad.

Pero bueno, ese es un pensamiento muy difícil, asi que de momento me conformo con poder escribir aquí mis pensamientos, con la intención de que la humanidad, poco a poco se vaya encontrando a sí misma. Y quién sabe, si de aqui unos años, nuestros hijos estudien en clase de filosofía las respuestas a las preguntas que tan solo mi cerebro a podido resolver.

Y es que por fin, puedo decir bien alto, que soy un pensador. Y que si dejo algún legado aquí en la tierra, será eso, mis pensamientos.
Porque yo soy Álvaro. El Pensador.








Sígueme.

Nueva Imagen.

He decidido cambiar el nombre de este blog, así como su imagen. Y no es que lo haya decidido por mi mismo, si no que lo ha decidido el propio rumbo del transcurso de la vida. Concretamente mi vida, que es la que me cuestiono sin cesar, en el camino incesante de conocerse a uno mismo.
Con los años, el blog ha ido evolucionando en consecuencia a la evolución de mi mente, de ahí, la aparición de estos cambios.
Y es que, soy un pensador. Álvaro, el pensador.


miércoles, febrero 13, 2013

Confesiones de una estrella frustrada.

Si, amigos y amigas que os desvivís por llegar a casa, entrar en este blog y leer cualquiera de mis relatos; como cualquier persona tengo mis pequeñas frustraciones.
Siempre he querido, y a este paso, siempre querré, ser una estrella del Pop.
 Lo tengo todo para convertirme en eso, una cara bonita, unos ojos penetrantes, a veces marrones, a veces color miel, una calva perfecta para que los focos me la iluminen y reboten los rayos de luz, una sonrisa acompañado de una dentura de anuncio, un cuerpo, todo sea dicho, envidiable para lo poco que pisa el gimnasio el pobre, y una forma de moverme escalofriante que deja bociabierto hasta el coreógrafo más experto.
Visto así, os estaréis preguntado todos vosotros, mis enloquecidos lectores, como es que todavía no he conseguido alcanzar el estatus de estrella mundial. Y os comprendo y respeto, pues yo mismo me lo pregunto cada día al despertar y cada día al acostarme.
Pero la respuesta es simple. Mi madre, mujer encantadora donde las haya, puso todo el empeño en crearme con todas esas, y muchas otras facultades que no vienen al caso...pero se le olvidó, quizás la parte más importante. La de otorgarme una buena voz.
Puede que sea por fumar durante el embarazo, motivo por el cual seguro que no crecí más de 1'73 y el pelo se me cayera a los 20 años, pero el tema es que la voz esta ahí, poderosa y estridente dónde las haya, pero menos afinada que la del pobre Juan Camus en el primer Operación Triunfo, que de verdad que era un suplicio escuchar al hombre después de voces como por ejemplo la gran Rosa de España. Camaleónica la mires por donde la mires.

Aunque el hecho de tener una voz no muy agradable a primera vista, no me ha impedido el intentarlo una y otra vez.
Ya en el colegio, lo intentaba con tanto empeño que hasta los profesores me llamaban la atención. Recuerdo cuando iba a primero de E.G.B, o como quiera que se llame ese curso en la actualidad, cuando nos preparábamos para hacer el recital de Navidad vestidos de pastorcitos, vino el profesor y me dijo que si podía hacer el favor de no cantar tan alto. Yo lo intenté, de verdad que lo hice, pero no daba resultado, y el momento más humillante fue cuando, con tan solo 5 o 6 años, y cuando ya estaba todo más que ensayado, vino y me dijo que en la actuación final no cantara. Que solo moviera los labios. Quise morirme.
Casualidades de la vida, el destino quiso que una vez subidos en el escenario, uno de los micrófonos quedara delante de mi, y yo, reacio al playback que soy por naturaleza, no dejé escapar esa oportunidad.
Seguramente, fuera un suplicio para el resto de madres escuchar tal desgarradora y desentonada voz, pero para mi madre, que aquella vez no se le olvidó ir a verme, se puso muy contenta.


Y es que esa siempre ha sido una de las facultades de mi madre, reconocer todos y cada uno de mis méritos. Reales, o no reales. Como cuando aquella vez que le confesé que me gustaría tener los poderes de las Embrujadas, y me dijo que si es lo que yo realmente quería, algún día lo conseguiría. Supongo que la mujer lo haría con la mejor de sus intenciones, pero no veáis la rabia que daba intentar tener poderes y no tenerlos.
Pero volviendo al tema que nos concierne, una nochevieja en mi familia decidimos hacer un espectáculo para amenizar la velada. Fueron varias las actuaciones que a mi me tocó realizar, entre ellas una genial imitación de las Spice Girls, un dueto de Pimpinela mano a mano con mi madre, y dos en solitario, en las que quedó más que demostrado quién fue la estrella esa noche. Una canción de Julio Iglesias, y otra de Laura Pausini. Si, siempre he sido un romántico.
Otro gran momento, fue cuando durante los últimos años del colegio, un día en vez de salir al patio a jugar nos quedamos en clase escuchando música. Ya eramos los mayores del colegio, y molaba más quedarse en clase y hacernos los maduros. Y de repente, zasca! visualicé mi momento. Me subí a la mesa del profesor, y canté, a pleno pulmón la canción de "Y, ¿si fuera ella?", de Alejandro Sanz. Bueno, entré un estado de éxtasis, que tardaría años en volver a sentir. Todo iba como la seda,  la estaba cantando a la perfección, o al menos eso creía yo...hasta que vino un profesor que me escuchó desde el patio y nos preguntó que querían decir esos gritos. De nuevo, mi gozo en un pozo. Yo no sé la manía que le tenían en ese colegio mis profesores a mi voz, la verdad, pero eso era digno de estudiar.
Historias y vivencias de esta índole podría contar hasta como para  escribir un libro. Pero seamos sinceros, ni yo tengo tanto tiempo libre, ni vosotros queréis saberlas todas ahora mismo, si no, dejaríais de leerme pues ya no habría nada nuevo que contar.


Pero la experiencia, me ha demostrado que no importa cuales sean tus limitaciones reales, porque todos tenemos un mundo irreal dentro de nosotros. Nuestra imaginación, la fuerza más poderosa con la que contamos, nosotros simples mortales del sistema solar. No me importa no ser una estrella del Pop, y cantar delante de 50.000 súbditos con los brazos levantados, y aunque esto puede que sea una señal de otro sueño frustado que tengo, el de dominar el mundo, no es así. Asi que desde siempre, al menos desde siempre que puedo recordar he hecho mis pequeñas actuaciones en privado. Y tan privadas son, que solo me he visto yo mismo haciéndolas, o puede que mi madre y mi hermana me hayan visto también espiándome en plan voyeur.

Quiero creer que no soy el único que lo hace, y doy por hecho que todo el mundo canta y baila cuando esta solo en casa, aunque solo seamos unos pocos los valientes que lo reconocemos. Y es que siendo sincero, no hay nada como actuar y creer que hay miles de personas ante ti, desviviéndose por cada movimiento que hagas. Y no diré que tiene que ser lo más, porque cada día lo hago, en mi mundo interior, y se de buena tinta, y no de calamar, que lo es.
Y ahora, perdonarme, pero tengo que poner los altavoces a tope, levantarme del sofá y cantar para mi imaginario público.

martes, febrero 12, 2013

Apartamento en Ibiza.

Pequeños eslabones perdidos de la cadena evolutiva, se dice se rumorea y se comenta, que el fin del mundo esta próximo. O al menos, de el mundo tal y como lo conocemos en la actuality.  Pero no os preocupéis, porque gracias a este pequeño, pero encantador y acogedor apartamento, podréis disfrutar de vuestras últimas vacaciones en la faz de la tierra.


Todavía le faltan algunos retoques, pero no os creáis que es fácil poner a punto un lugar en el que todos vosotros os encontréis como en el paraíso, y que os podáis, como decía mi sabio abuelo, "empapar" de mi esencia, y de mi energía tan humorística. Claves básicas que respiraréis una vez entréis por la puerta de este mini hotelito que estoy sacándome de la manga, así como quién no quiere la cosa.



Tan solo falta unos cuadros, y cambiar unos muebles, pero el verano está a la vuelta de la esquina, así que desde hoy, ya podéis reservar vuestro nidito de amor en Ibiza. No dejéis escapar esta oportunidad tan maravillosa de disfrutar unos días en la isla más rocambolesca de la galaxia, después de la de Perdidos, claro.
Una isla que os encantará a todos, desde los amantes de la más absoluta tranquilidad y espiritualidad, hasta los amantes de las fiestas más entusiastas habidas y por haber.


Entra en este enlace, y que empiece la aventura!!

jueves, febrero 07, 2013

La musicalidad de la vida.

Pocas cosas hay en la vida que revitalizen cuerpo y mente hasta límites ancestrales como es el caso de la música. Estamos rodeados de ella, y como bien escuche que decía un ser humano el otro día, en casa de una muy buen amiga, el primer sonido que escuchamos como ente viva, es el bombeo del corazón de nuestra madre, cuando estamos en su gordo y deformado vientre. Ese latido es ritmo, es música.

Para mi la música lo es todo. Una de mis sensaciones favoritas es cuando salgo de fiesta, cierro los ojos, levanto las manos hacía el universo y me dejo seducir por el sonido de la música. Hago el amor, conmigo mismo, al tiempo que conecto espiritualmente con la madre naturaleza y con todos los seres vivientes, no del planeta tierra, si no con los de todas las galaxias habitadas del infinito. Y creerme, cuando os digo que hay muchos vecinos repartidos por el universo.


La música lo es todo. Te hace viajar por mundos imaginarios, conectar con tu yo interior, te hace moverte, disfrutar, entrar en éxtasis, te enamora, te exalta, te hace sonreir....te hace feliz. Y eso, al fin y al cabo, es lo que nos llevaremos cuando traspasemos el umbral.
Podrán esclavizarnos hasta la muerte, pero la música, siempre será nuestra vía de escape. Es nuestra puerta hacía la libertad, nuestra invitación a soñar.

El mundo, tal y como lo conocemos, esta cambiando a pasos agigantados. España, en breve, va a estar hundida en la miseria. Ya es un hecho. Pero al mismo tiempo algo increible esta ocurriendo alrededor de toda la humanidad, un nuevo despertar...cada vez somos más humanoides los que poco a poco nos vamos quitando las cadenas y estamos saliendo de la cueva. Platón, amigo mío, que razón tenías, y que poco te escuché en el instituto, pero esa semilla que una vez plantaron en mi mente, esta floreciendo, y te doy gracias.

Humanos del mundo, que sé que sois miles los que os dejáis caer por este blog tan indescriptible, hacerme caso, poneros música, levantar los brazos, cerrar los ojos, y expandir todo el amor que podáis. El amor es intangible, pero como bien reza la canción, Love is in the air, asi que tan solo pararos un segundo a respirarlo y fliparlo de lo lindo.

Humanos del mundo, uniros a mí, soy vuestro Salvador.



Signes.



Sala.





Jajajajjajajajaja