De pequeño quería ser pintor. La verdad que se me daba muy bien, pues solo hay que ver este dibujo que hice con tan solo doce años. A mi la verdad que me fascina bastante que un niño de doce años, pudiera hacer un dibujo así. Pero no se porqué, con los años lo fui dejando, hasta que dejé de dibujar por completo.
A mi el sistema me jodío bien jodido, porque vamos, si la sociedad, familía, colegio y demas instituciones observan que un niño es bueno algo, porque no cojerlo y estimularlo en función de sus habilidades? Ese es el paso para una nueva sociedad de felicidad, estimular y formar a los niños en aquello que destaquen.
El caso, es que a mi no me estimuló ni el tato, porque los chorros de las piscinas, esos que tiran agua a tanta presión, no cuentan como estímulo. Al menos como estímulo psicológico.
Pero aunque aquella afición desapareciera, de vez en cuando, y sin previo aviso aparece como por arte de magia. Es lo que yo llamo la inspiración.
Estas un día mirando por la ventana, respirando el aire que nos ofrece el Mediterráneo o estas trabajando, o duchándote, o puede que incluso que hasta haciendo el pino puente, cuando de repente te aparece una imagen en la cabeza. Una idea de que como quedaría esa pared pintada así, o que dibujo quedaría bien en aquel rincón.
La imagen se te queda grabada en la mente, y se transforma en una obsesión.
Obsesión, que no te te puedes quitar hasta que ves plasmada esa imagen de tu cerebro a la vida real.
Eso mismo me pasa a mí. Por suerte, todas las imagenes que seguro me envía algún que otro ser de otro planeta, y se quedan plasmadas en mi cerebro, son fáciles de realizar, o cuando no imágenes, retos que son fáciles de alcanzar...
Pero últimamente, me encuentro muy conectado con nuestros vecinos galáctico, porque la inspiración no para de venirme. Tengo el cerebro artísticamente activado.
Lo mejor que puede hacer el hombre, es realizar, llevar a cabo esas imágenes que les proporciona su universo, porque al conseguirlo, se esta más cerca de alcanzar la felicidad.
Si es que la felicidad es realmente un estado que se pueda llegar a alcanzar.
Porque realmente, nadie sabe que es la felicidad. Es simplemente una palabra que intenta describir un estado de ánimo tan complejo que resulta totalmente incomprensible. Es como intentar describir la palabra amor, o intentar escribir las sensaciones de un orgasmo.
De ahí nace la necesidad de crear metáforas, porque hay sensaciones, pensamientos, sentimientos, incapaces de describir. O puede que no, pero la verdad que esta deducción me ha quedado perfecta, asi que seguro que es verídica.
Al expresar nuestro arte, nos expresamos a nosotros mismos. Y creérme, futuros niños y jóvenes que poblaréis el planeta tierra en el futuro, que expresarse uno mismo es lo mejor que podéis hacer, simplemente busca aquello que te hace volar, que te dibuja una sonrisa al hacerlo...escribir, pintar, cocinar, fábricar cosas, cantar, bailar. Porque todos tenemos un arte que mostrar.
Somos arte. Somos, artistas.







