lunes, febrero 25, 2013
El arte de inventar.
Si empezamos a pensar que es la mente, uno se puede volver loco. Miles y miles de pensamientos intentando sobreponerse uno sobre otro otro, intentando hacerse oír todos a la vez.
A veces, yo me quedo en silencio e intento escuchar a todos y cada uno de mis pensamientos, pero la verdad es que resulta totalmente agotador. Lo malo, es que uno no decide que pensamiento va a poder con el resto, y cuando menos te lo esperas, te aparece un pensamiento que igual que puede ser la bomba, puede ser un pensamiento totalmente inútil.
Ayer, tuve un pensamiento que me dejó trastornado y me dislocó todas mis fantásticas neuronas. De repente tuve una genial idea. Solo que a los segundos me di cuenta que esta genuina idea , ya la había tenido alguien años atrás. Me sentí un poco frustrado pero entendí una cosa primordial. Todos los inventos, se hacen para facilitar la vida de las personas. O lo que es lo mismo, siempre según mis deducciones ancestrales, claro esta, para convertir a la población humana en una raza totalmente sedentaria. No importa lo que inventes, si con tu invento no restas aunque sea el minino esfuerzo físico o mental a la población, no triunfará.
Volvía de trabajar. Después de subirme a la moto iba completamente congelado No importa cuantas chaquetas, cazadoras, bufandas y guantes me ponga. Nada es suficiente para mi cuerpo. Si hace frío , hace frío, y es algo con lo que nunca podré luchar. Así que subí a casa que parecía un muñeco de nieve.
Empecé a quitarme la ropa, para quedarme totalmente desnudo, y ponerme ese pijama tan suave que tengo, y que calentaría hasta el mismísimo Jack Dawson. Trágica víctima del Titanic, como todos sabéis. Y una vez me calenté, me metí al baño y me puse a lavarme los dientes.
Pues me los lavé con tanto énfasis que no solo movía el brazo o la muñeca para realizar dicha limpieza bucal, si no que movía todo el cuerpo al ritmo del cepillado. No es que me pusiera a bailar en se momento, si no que el movimiento del brazo era tan frenético que mi cuerpo se convirtió en una maraca. El caso, es que cuando acabé de cepillarme los dientes, estaba cansadísimo. Y pensé, como podría hacer para lavarme los dientes sin cansarme.
Lo mismito tuvo que pensar alguien años atrás, cuando se inventó el cepillo eléctrico. Porque que no os engañen, el cepillo eléctrico no se inventó para hacer una mejor limpieza mejor, tal y como rezan los anuncios. No.
El cepillo surgió de la idea de realizar una tarea tan común como la de cepillarse los dientes sin el mínimo esfuerzo.
Después me acosté, y no sé si estaba más preocupado por el hecho de no saber que inventar que todavía no esté inventado, o por el sofoco que cogí después de cepillarme los dientes.
Si, necesito hacer algo de deporte.
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1 comentario:
Como se nota que Ibiza tienes las discotecas cerradas, porque sino estarías 24h lavándote los dientes para enseñar tu esplendido cuerpo a las titis por las noches!
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