Nunca hubiera dicho que iría a Brasil, de hecho nunca me había llamado la atención, y nunca me había planteado el conocerlo.
Pero la vida es un camino que no sabes a dónde te dirige, y casi sin plantearlo, me vi en Río de Janeiro.
Fue un viaje increíble. Un antes y un después en mi vida.
Si la vida es como un libro, el cual vamos escribiendo día a día, Brasil fue el final de una parte. El fin de un capítulo, el punto y a parte.
Sé, que después de este viaje, un nuevo capítulo empieza.
Muchas cosas nacieron allí, junto a otras que murieron.
Una semana en la que el tiempo se detuvo, y quedó grabada en mi pierna derecha a modo de tatuaje.
Sagrado é o que voce sente.
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