miércoles, noviembre 27, 2013

Cuidado, vas acabar robando bicis.

Llegar a casa y ver que de nuevo te han robado la rueda de la bici, os digo desde ya que no tiene ninguna gracia. Peor hubiera sido que en vez de solo una rueda, hubieran robado la bici entera, si. O como aquella vez en la que me robaron la moto, y tuve la grandísima suerte de que la policía me conociera y me devolvieron la moto escasos minutos después de ser robada.
La escena no tuvo desperdicio, cuando estando yo trabajando entraron dos policías buscándome, me preguntaron por mi moto, y subiéndome en el asiento trasero del coche me llevaron a recoger mi sustraída moto.
La clientela miraba sin dar crédito, pues no están acostumbrados a que el camarero que te acaba de tomar nota y servir se suba al coche de una patrulla.
El sentimiento después de haber sido robado es de rabia e impotencia. Ya no por el hecho de ver tu bici sin una rueda, fácilmente sustituible por una de segunda mano de no más de 15€, si no la inseguridad que esto te genera.
En mi caso, el sentimiento de rabia se incrementa, y de nuevo siento impotencia y asco ante un sistema que empobrece a la población a pasos agigantados y instaurando la ley del sálvese quién puede.
No creo que nadie vaya robando ruedas de bicis, motos, coches o incluso casas por mera diversión. No creo que este sea el hobby de nadie, al menos de nadie que no sea Winona Rider, claro está.
El robar no es más que una consecuencia de la necesidad por sobrevivir.
Como va a vivir una población sin recursos necesarios siquiera para cubrir las necesidades básicas de alimentación, salud y educación? la respuesta es fácil, y la vemos cada día en las calles.
No puedo culpar al que me haya robado la rueda de la bici. No siento rabia por el, si no todo lo contrario, siento pena por el. Pena por ser una víctima más de este sangriento sistema capitalista que nos transforma a todos en meras cifras. Números.
En un sistema como el que vivimos, en el que hay pagar casi hasta por el oxígeno que respiramos, como van a sobrevivir los millones de persones que se encuentran en el umbral de la pobreza, si no es robando o recurriendo a la caridad?
No, no puedo enfadarme con el pobre que necesita robar una mierda de rueda de bici para obtener algo de beneficio en el mercado negro de las bicis robadas, a fin de cuentas ahora mismo yo tengo trabajo, y puedo llevarme al estómago varias comidas al día, pagarme un techo en el que dormir cada noche, y comprarme no una, si no tantas  ruedas de segunda mano como que me de la gana.
Total, a este paso, antes o después estaremos todos robando ruedas de bicis como locos y recurriendo a la cartilla de racionamiento para comer algo.
Más antes que después si no empezamos a despertar, cosa que parece que no va a ocurrir.



Aqui, yo en Brasil, disfrutando de una bici todavía con ruedas.


No hay comentarios: