Si, amigos y amigas que os desvivís por llegar a casa, entrar en este blog y leer cualquiera de mis relatos; como cualquier persona tengo mis pequeñas frustraciones.
Siempre he querido, y a este paso, siempre querré, ser una estrella del Pop.
Lo tengo todo para convertirme en eso, una cara bonita, unos ojos penetrantes, a veces marrones, a veces color miel, una calva perfecta para que los focos me la iluminen y reboten los rayos de luz, una sonrisa acompañado de una dentura de anuncio, un cuerpo, todo sea dicho, envidiable para lo poco que pisa el gimnasio el pobre, y una forma de moverme escalofriante que deja bociabierto hasta el coreógrafo más experto.
Visto así, os estaréis preguntado todos vosotros, mis enloquecidos lectores, como es que todavía no he conseguido alcanzar el estatus de estrella mundial. Y os comprendo y respeto, pues yo mismo me lo pregunto cada día al despertar y cada día al acostarme.
Pero la respuesta es simple. Mi madre, mujer encantadora donde las haya, puso todo el empeño en crearme con todas esas, y muchas otras facultades que no vienen al caso...pero se le olvidó, quizás la parte más importante. La de otorgarme una buena voz.
Puede que sea por fumar durante el embarazo, motivo por el cual seguro que no crecí más de 1'73 y el pelo se me cayera a los 20 años, pero el tema es que la voz esta ahí, poderosa y estridente dónde las haya, pero menos afinada que la del pobre Juan Camus en el primer Operación Triunfo, que de verdad que era un suplicio escuchar al hombre después de voces como por ejemplo la gran Rosa de España. Camaleónica la mires por donde la mires.
Aunque el hecho de tener una voz no muy agradable a primera vista, no me ha impedido el intentarlo una y otra vez.
Ya en el colegio, lo intentaba con tanto empeño que hasta los profesores me llamaban la atención. Recuerdo cuando iba a primero de E.G.B, o como quiera que se llame ese curso en la actualidad, cuando nos preparábamos para hacer el recital de Navidad vestidos de pastorcitos, vino el profesor y me dijo que si podía hacer el favor de no cantar tan alto. Yo lo intenté, de verdad que lo hice, pero no daba resultado, y el momento más humillante fue cuando, con tan solo 5 o 6 años, y cuando ya estaba todo más que ensayado, vino y me dijo que en la actuación final no cantara. Que solo moviera los labios. Quise morirme.
Casualidades de la vida, el destino quiso que una vez subidos en el escenario, uno de los micrófonos quedara delante de mi, y yo, reacio al playback que soy por naturaleza, no dejé escapar esa oportunidad.
Seguramente, fuera un suplicio para el resto de madres escuchar tal desgarradora y desentonada voz, pero para mi madre, que aquella vez no se le olvidó ir a verme, se puso muy contenta.
Y es que esa siempre ha sido una de las facultades de mi madre, reconocer todos y cada uno de mis méritos. Reales, o no reales. Como cuando aquella vez que le confesé que me gustaría tener los poderes de las Embrujadas, y me dijo que si es lo que yo realmente quería, algún día lo conseguiría. Supongo que la mujer lo haría con la mejor de sus intenciones, pero no veáis la rabia que daba intentar tener poderes y no tenerlos.
Pero volviendo al tema que nos concierne, una nochevieja en mi familia decidimos hacer un espectáculo para amenizar la velada. Fueron varias las actuaciones que a mi me tocó realizar, entre ellas una genial imitación de las Spice Girls, un dueto de Pimpinela mano a mano con mi madre, y dos en solitario, en las que quedó más que demostrado quién fue la estrella esa noche. Una canción de Julio Iglesias, y otra de Laura Pausini. Si, siempre he sido un romántico.
Otro gran momento, fue cuando durante los últimos años del colegio, un día en vez de salir al patio a jugar nos quedamos en clase escuchando música. Ya eramos los mayores del colegio, y molaba más quedarse en clase y hacernos los maduros. Y de repente, zasca! visualicé mi momento. Me subí a la mesa del profesor, y canté, a pleno pulmón la canción de "Y, ¿si fuera ella?", de Alejandro Sanz. Bueno, entré un estado de éxtasis, que tardaría años en volver a sentir. Todo iba como la seda, la estaba cantando a la perfección, o al menos eso creía yo...hasta que vino un profesor que me escuchó desde el patio y nos preguntó que querían decir esos gritos. De nuevo, mi gozo en un pozo. Yo no sé la manía que le tenían en ese colegio mis profesores a mi voz, la verdad, pero eso era digno de estudiar.
Historias y vivencias de esta índole podría contar hasta como para escribir un libro. Pero seamos sinceros, ni yo tengo tanto tiempo libre, ni vosotros queréis saberlas todas ahora mismo, si no, dejaríais de leerme pues ya no habría nada nuevo que contar.
Pero la experiencia, me ha demostrado que no importa cuales sean tus limitaciones reales, porque todos tenemos un mundo irreal dentro de nosotros. Nuestra imaginación, la fuerza más poderosa con la que contamos, nosotros simples mortales del sistema solar. No me importa no ser una estrella del Pop, y cantar delante de 50.000 súbditos con los brazos levantados, y aunque esto puede que sea una señal de otro sueño frustado que tengo, el de dominar el mundo, no es así. Asi que desde siempre, al menos desde siempre que puedo recordar he hecho mis pequeñas actuaciones en privado. Y tan privadas son, que solo me he visto yo mismo haciéndolas, o puede que mi madre y mi hermana me hayan visto también espiándome en plan voyeur.
Quiero creer que no soy el único que lo hace, y doy por hecho que todo el mundo canta y baila cuando esta solo en casa, aunque solo seamos unos pocos los valientes que lo reconocemos. Y es que siendo sincero, no hay nada como actuar y creer que hay miles de personas ante ti, desviviéndose por cada movimiento que hagas. Y no diré que tiene que ser lo más, porque cada día lo hago, en mi mundo interior, y se de buena tinta, y no de calamar, que lo es.
Y ahora, perdonarme, pero tengo que poner los altavoces a tope, levantarme del sofá y cantar para mi imaginario público.



3 comentarios:
mancantat este post. I si alvaro, totsm, en privat em cantat hasta descosirmos la gargamella tan defor que tenim alguns marginats... pero... el premi de consoloció sempre es dona als mes freaks no??? viva el mon freak i dirte que jo malse i dic: mencanta ser friki!!! es guay amollarse ara i en tan... si no, la intimitat xk esta ahi??? si no per riuresen de naltros... tqm ja saps
sabies paraules amiga meua.
Este "post" ja si que em supera, m'encanta baby!
Jo recorde el momentaso de Alejandro Sanz, i et puc dir que mai l'oblidaré, autentic donde los haya!
També puc afegir un dato curios a la teua carrera frustrada de cantant de pop.... corrien els anys del vessanes amb Damaso al capdavant de les "clases" de musica a les que asistiem i ni tocavem la flauta...bé...era nadal, teniem que cantar una canço nova, diferent, que no fora la tipica de nadal.... vam decidir Imagine..de Lennon........... uuuuuuuauuu, i Damaso en els ensayos i en l'actuacio final si que et deixava protagonisme per a fer el moment de...IIUUUJUUU UUUUUUUUH! (i seguiem el resto de la clase cantant)
t'anrecordes com jo de bé?
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